Hail, Mother of the Redeemer

Hail, Mother of the Redeemer

Año de grabación: 
2011
Intérpretes: 
The Sixteen, Harry Christophers
Discográfica: 
Coro
4

Descripción

Última entrega de Harry Christophers y The Sixteen protagonizada en exclusiva por la música de Tomás Luis de Victoria.  Aprovechando la conmemoración del IV Centenario de la muerte del compositor, esta excelente agrupación se suma a una nueva forma de aproximarse a la producción musical del polifonista que se ha generalizado en los últimos diez años: reunir en en un único registro obras relacionadas, pero NO por situarse en un mismo ámbito litúrgico, ni geográfico, formal o cronológico, no, son obras que se asocian exclusivamente por su contenido temático. En el caso que nos ocupa, el vínculo discursivo se establece gracias a los textos de devoción mariana, textos por los que Victoria sentía una preferencia perfectamente contrastada por los investigadores.


Así, encontramos en este registro la antifonas Alma Redemptoris - publicada en 1572 - y Salve Regina - publicada por primera vez en 1576 - ambas escritas para cinco partes junto a la Missa Alma Redemptoris Mater publicada en la extraordinaria serie de composiciones a dobles y tiples coros publicadas por el maestro en 1600. Esta Misa está compuesta a ocho partes distribuídas en dos coros con acompañamiento de órgano opcional del que Christophers prescinde decantándose por la versión a cappella ( dieciocho voces mixtas adultas: seis sopranos, cuatro altos, cuatro tenores y cuatro bajos)  y es una lástima, pues esas ambiciosas composiciones, cuya personalidad sonora aspira ya al Barroco y empuja la praxis y la sintaxis musicales hacia adelante, se caracterizan por una monumentalidad y una aspiración dramática que se echan de menos en este registro cuya escucha resulta plana en las dinámicas y poco arriesgada en  el marco conceptual: echamos de menos esos sutiles  matices y contrastes que la puesta en escena de esta música anhela y para los que son imprescindibles los ministriles.


Por lo demás y como siempre, la interpretación de los Sixteen es correcta en lo vocal y cuidadosa con la filogogía - especialmente hermosa es la lectura de los cortes 9 y 5, Sanctus y Alma Redemptoris Mater - pero no lo suficiente, no podemos interpretar al Victoria maduro y precursor de igual forma que aquel Victoria de los comienzos que se empapaba en Roma del lenguaje polifónico internacional del Renacimiento.


 


INÉS MOGOLLÓN

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