La fiesta de Pascua en Piazza Navona

La fiesta de Pascua en Piazza Navona

Año de grabación: 
2012
Intérpretes: 
La Grande Chapelle
Discográfica: 
Lauda Música. 2 CDs.
4

Descripción

Doble registro discográfico en el que Albert Recasens aborda, al mando de La Gran Chapelle, la reconstrucción musical de un ceremonial histórico de especial relevancia en la trayectoria profesional y vital de Tomás Luis de Victoria: la celebración de la fiesta de Pascua por la cofradía española de la Resurrección en Roma, que tenía su sede en la iglesia de San Giacomo degli Spagnoli ( Santiago de los Españoles ) situada en un extremo de la majestuosa Piazza Navona. La excelencia  musicológica y la ambición investigadora del proyecto son evidentes ya sobre el papel, salpicado de cuidadas referencias gráficas y documentales  - bibliografía, fuentes manuscritas e impresas -  a las que se suman las notas - que por si mismas ya justificarían la adquisición de esta grabación - del profesor Noel O' Regan, unas brillantes y extensas notas que sumergen al lector en el contexto político que propició la hegemonia española en Roma y, en consecuencia, el ascenso de músicos como  Francisco Soto de Langa, Fernando de las Infantas o el mismo Victoria, llegado a la ciudad en 1565. 


El estudio de las fuentes documentales del archivo de la cofradía de la Resurrección confirma que Victoria era miembro de la misma desde antes de 1583, cuando asisitió a su asamblea general anual y fue elegido como uno de los cuatro visitadores de enfermos y pobres de la cofradía. O' Regan expone que, teniendo en cuenta que fue Victoria el encargado de organizar y contratar al conjunto de músicos que ilustraban el rito de las Cuarenta Horas en los años 1583 y 1584, es  más que  probable que fuera asi mismo el responsable de organizar la  solemne procesión de la Resurreción correspondiente a esos años.


Por entonces, Tomás Luis de Victoria empezaba a ser un compositor valorado, con varias publicaciones  - y no pocas atribuciones - aspecto este que hace díficil no incluír sus propias obras en un acto de la importancia del que aquí tratamos, no exento de cierto carácter insitucional.


A partir de esta hipotésis y tras una axhaustiva revisión de las listas de pagos a los profesionales  que participaron en aquellos fastuosos ceremoniales,  Recasens ha elaborado un extenso y variado programa que bosqueja una aproximación perfectamente argumentada a lo que pudieron ser, en fondo y forma, la práctica y el repertorio  para la larga serie de actos litúrgicos de la que Victoria fue regidor y partícipe y que empezaba con un servicio completo de Maitines y Laudes seguidos de la procesión, para culminar con una misa mayor en el interior de San Giacomo y concluir con las Vísperas al final de la tarde.


Así, en esta grabación encontramos composiciones de Victoria, claro está, pero también de Palestrina, Jacobus de Kerle, Fernando de la Infantas, Ruggiero Giovanelli, Giovanni Animuccia o Cesare Bendinelli, representados por partituras que ejemplifican géneros y formas musicales que van desde lo sacro a lo profano, de lo vocal a lo instrumental, de lo homofónico al contrapunto más complejo, del latín al italiano de los laude spirituali: motetes, antifonas, villanesca, salmo, tiento, fanfarrias, ricercata...


La necesidad de acoplarse a tal variedad de formatos sumada a las pautas extraídas desde    los datos conservados en las fuentes antes mencionadas, han determinado las líneas de interpretación que demandaba  una reconstrucción verosímil. Recasens cuenta para este programa con un total de quince voces - tres sopranos, cuatro contratenores, cuatro tenores, un barítono y tres bajos - y trece instrumentistas ( violín, flauta de pico, cornetas, trompetas, sacabuche, bajón, laúd, violón y órgano postivo ).


Puesto que la procesión pascual  - un espectáculo visual y sonoro  propagandístico al fin al cabo - trascurría al aire libre, el uso de tan numeroso y variado arsenal organológico está más que justificado, de hecho O' Regan aclara que que este fue un rasgo particular de las celebraciones españolas en Roma, que se acompañaban incluso de artillería, castillos de fuego y pirotecnia... En lo que respecta a las voces, se ha documentado que en 1591 llegaron nada menos que a sesenta.


Las obras de Tomás Luis de Victoria incluídas en esta edición discográfica son las siguientes: 


CD 1: Himno Tatum ergo, a 5, Motete Surrexit pastor bonus, a 6, Himno Ad caenam agni providi, estrofas 2, 4, 6, 8; Motete Ardens est cor meum, a 6, Motete Ergo sum panis vivus, a 4, Himno Iesu, nostra redemptio, a 4, versos 2 y 4


CD 2: Motete O sacrum convivium, a 4, Antífona, Regina caeli, a 8.


Como señalábamos arriba, el Victoria que aquí escuchamos es, como corresponde a la ocasión, un Victoria espectacular, sobreactuado por así decir, engrosado por un abundante número de voces por cuerda y un acompañamiento instrumental igualmente acentuado; en el motete Surrexit pastor bonus la presencia de los sacabuches se alza sobre las voces, no como un complemento, sino como un actor de igual importancia, atendiendo así al contenido festivo del texto.


En contraste, podemos disfurtar de un Victoria de corte interpretativo más clásico y estricto en obras como los motetes Ardens est cor meum, Ego sum panis vivus o el bellísimo y bellísimamente cantado por un tenor, un barítono y dos bajos, O sacrum convivium, todos intepretados a capella.


Para cerrar esta extraordinaria y suntuosa grabación, Recasens nos regala los oídos con el Regina Caeli a 8, una obra maestra que culmina con solemnidad y alegría este trabajo llamado a ser referencial.


 


INÉS MOGOLLÓN

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