1581b

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RISM: 
V1430
Cramer: 
P04, 1581b
Thomae Ludovici a Victoria Abvlensis. Cantica B. Virginis quatuor vocibus. Una cum quatuor antiphonis Beatae Virginis per annum: quae quidem, partim quinis, partis octonis vocibus concinuntur. Ad Michaelum Bonellum Card. Alexandrinum. Romae Ex Typografia Domici Basae, M. D. LXXXI.

51 x 34 cm.

179 páginas, mas portada y dedicatoria.

Dedicatario: Cardenal Miguel Bonelli.

 

[Portada: fotografía digital del Museo Internazionale e Biblioteca della Musica - Catálogo Gaspari, Bologna ©]

Dedicatoria

AL ILUSTRÍSIMO Y REVERENDÍSIMO

DON MICHELLE BONELLO. S. R. E.

CARDENAL ALEJANDRINO

 

Entendemos que las razones por las que se suelen elogiar a todas las artes, están todas ellas presentes en la música. Pues, si alguien buscara utilidad, nada es más útil que  la música que penetrando con suavidad en los corazones a través de lo que anuncian los oídos, parece servir de provecho no sólo al espíritu sino incluso al cuerpo. Pero si alguien buscara la antigüedad o el realce ¿qué ocupación hay o más noble que este arte que tiene como cometido el alabar a Dios inmortal o más antigua que la que empezó a existir en aquellos felices espíritus antes de que los hombres existieran? En verdad, justo había sido que lo que era de gran utilidad y antigüedad para el humano linaje, esto mismo también fuera lo más honorable si se dedicara al Dios único.

Ciertamente, lo que sucede con muchas artes, que habiendo tenido un buen principio, se van a menudo desviando hacia un uso peor, esto mismo también sucedió con el modo de utilizar bien los sonidos de las cuerdas y de las voces.

Pues algunos hombres impíos e llenos de malas costumbres la usan más como un medio para meterse de lleno en el mundo y en sus mundanales placeres que como un instrumento con el que, llenos de gozo, se vean arrastrados a la contemplación de Dios y de las cosas divinas.

Yo, en efecto, a quien por formación o por nacimiento me tocó en suerte poner algún cuidado y esmero en estas dedicaciones, trabajo en este arte tan sólo para mayor beneficio de Dios, de manera que la modulación de las voces, por cuya razón en un principio se inventó, se aplique a un único fin, esto es, a Dios Óptimo y Máximo y a sus alabanzas. En esta labor, aunque lo intento por encima de mis posibilidades, sin embargo consigo menos de lo que es debido.

A día de hoy, ya han sido publicados algunos testimonios de esta inclinación mía a los que hay que añadir éste que tengo ante mí, el último quizás por el orden pero no el postrero, según creo yo, por la dignidad de su contenido o por la dulzura de su armonía.

            Sea como fuere, lo quise publicar realzado con el nombre de tu nobleza para que no sólo fuera un testimonio de mi antiguo respeto hacia ti sino también una prueba para todos de por qué lo que atañe a la piedad te dedico ti que de tal manera sobresales en ella que pareces representar la imagen viva y palpitante de tu abuelo, el muy santo varón, Pío Quinto.

 

Tu humildísimo Siervo.

Tomás Luis de Victoria

 

Traducción: Luis González Platón. 

Fuente bibliográfica: Tomás Luis de Victoria: Pasión por la música, Ana María Sabe Andreu, Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 2008.

 

[Acceso dedicatoria digital]

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