Así escuchaban, así escuchamos

El pasado mes de mayo desde el grupo de investigación “La Obra Musical Renacentista. Fundamentos, Repertorios y Prácticas”, coordinado por la profesora Aguirre-Rincón (parte del Centro de Estudios Victoria) y financiado por el Ministerio de Economía Industria y Competitividad, se ha llevado a cabo un experimento musical muy particular y pionero en el campo de la investigación de la música renacentista.

A partir del estudio y edición de algunas obras cuidadosamente escogidas del repertorio renacentista y en colaboración con un nutrido grupo de intérpretes, se han realizado grabaciones en espacios en los que dichas músicas pudieron sonar hace 500 años, para tratar de entenderlas desde perspectivas a las que no nos habíamos enfrentado todavía.  

Las obras:

Las obras que se han seleccionado por su popularidad y lo ampliamente difundidas que estuvieron en la época, han sido las siguientes: Nunca fue pena mayor, y Pange Lingua, de Johannes de Urrede, referente flamenco en el contexto de la corte de los Reyes Católicos; el motete Aspice Domine de Jacquet de Mantua; varias versiones de Losbraços trigo cansados y el Kyrie de la Missa Pro Victoria de Tomás Luis de Victoria. Una selección diversa en géneros y épocas que abarca todo el periodo.

Los espacios:

Tras el estudio y la reedición de estas obras, el reto fue encontrar espacios que hubiesen mantenido sus características principales intactas en lo que a la calidad acústica se refiere. La selección final fue la siguiente: en Peñaranda de Duero se trabajó en el Palacio de los Condes de Miranda, construido a principios del s.XVI por orden de D. Francisco de Zúñiga y Avellaneda,  una joya del plateresco español donde habitaron los sonidos de la vihuela de Enríquez Valderrábano; en Valladolid se utilizaron dos espacios, el primero en la Casa  de Cervantes, vivienda del ilustre escritor en los primeros años del S.XVII; y el segundo la capilla del Colegio de San Gregorio, terminada a finales del S.XV y alrededor de la cual pasaron, sin duda, muchos de los grandes músicos de la corte de los Reyes Católicos. De nuevo, un panorama amplio en tipología de edificio, usos y cronología.

El equipo

Además de la profesora Aguirre-Rincón, han participado en el estudio/experimento David Hernando Rico, director de la Orquesta Sinfónica de Bratislava y Edwin Pfanzagl-Carrdone, jefe del departamento de acústica y sonido del Festival de Salzburgo. Como colaboradores, Carlos Gutiérrez (Predoctoral Juan de Castilla y León- Fondo Europeo) y Manuel del Sol (Postdoctoral “Juan de la Cierva”), con ayuda de Ana López (Predoctoral Juan de Castilla y León- Fondo Europeo) y Pablo Ballesteros (doctorando de la Universidad de Valladolid).

Los intérpretes

Una refinada selección de intérpretes ha hecho posible la realidad sonora de las obras musicales: Verónica Rioja (parte del Centro de Estudios Victoria) en la dirección del coro formado por Leire Sánchez, Carolina Morales, Mª José Sánchez, Pablo Román, Gregorio Casado, Luis Sánchez y Víctor Esteban; como solitas Manuela del Caño (mezosoprano), José Hernández Pastor (contratenor), Javier Centeno (tenor), Pablo Román (tenor) y Antonio Santos (barítono). Los instrumentistas Juan Miguel Nieto Cruz  a la vihuela, el Ensemble Danserye, dir. Fernando Pérez Valera, Juan Alberto Pérez Valera y Luis Alfonso Pérez Valera como ministriles; Herder Sousa  al órgano, Leonardo Luckert a la viola da gamba, Ana López Suero  a la flauta y Tiziana Palmiero al arpa. Además, el dispositivo técnico de grabación realizado por David Hernando, director de orquesta y productor de discos, e Iker Olabe e Iván Martín como ingenieros de sonido.

Todos estos ingredientes se han ido destilando a lo largo de varias jornadas de grabación, y muchas más de estudio previo, con objetivos claros provenientes del grupo de investigación al que se adscribe el proyecto. Como base: profundizar en el concepto de obra musical durante el renacimiento; ahondar y tratar de entender cómo era la recepción y la concepción de la música durante estos años y qué aspectos eran más relevantes o susceptibles de ser considerados. Con esta perspectiva, podremos establecer parámetros sobre los que realmente aportar información y conocimiento de la música del renacimiento.

El brillante intento no deja de ser una forma de abrir más la mirada con la que nos enfrentamos a un material perdido, irrecuperable al cien por cien en toda su concepción y recepción, pero que gracias al estudio y a experimentos como este, es capaz de viajar 500 años en el tiempo y reformularse. Reaparece desprendiendo nuevos significados y perspectivas y también, por supuesto, manteniendo muchos de los significados que ya tuvo y que tendrá. La música nos habla de formas reconocibles pero, ¿qué escucho cuando escucho? ¿Qué escuchaban cuando escuchaban hace cinco siglos? Esa es la pregunta. Seguimos aprendiendo a tocar y escuchar la música de los grandes.