Un monumento a Tomás Luis de Victoria

Mª Concepción Echeverría Carril, profesora de Historia de la Música

El día 4 de octubre de 1900, el periódico La Vanguardia de Barcelona, en su sección Quincena musical, y extraída la noticia de la Guide Musical, de Bruselas, dice textualmente: «El 15 de octubre tendrá lugar en Avila, su villa natal, la inauguración del monumento elevado al gran maestro Tomás Luis de Victoria (y no Vittoria como se ha dicho, italianizando el apellido).

La fiesta musical proyectada ha sido confiada al señor Pedrell, el compilador de las obras de Victoria. En la Catedral se cantará su Misa; otras de sus composiciones serán ejecutadas en la fiesta que dará el Ayuntamiento, siendo Pedrell el encargado de pronunciar el discurso sobre Victoria y sus obras, y la ejecución de la parte musical del programa será confiada á la Capilla Isidoriana, de Madrid. (…)

Nuestro ilustre musicógrafo Pedrell se ha propuesto levantar á Victoria monumento mejor que el que le ha dedicado la ciudad de Avila, y, (…) ha podido anunciar la edición completa de las obras de Victoria, hermosamente editada por la casa Breitkopf & Hartel, de Leipzig».

En El Diario de Ávila del día 20 de enero de 1916 vuelve a salir el tema del monumento.

Con motivo del conocimiento de la publicación de la obra completa de Tomás Luis de Victoria editada por Felipe Pedrell entre los años 1902-1913, en el banquete con el que los músicos de Ávila celebraron la fiesta de santa Cecilia, propusieron «…la creación de un monumento que en Avila perpetuara el recuerdo de uno de sus más ilustres hijos. Aun no había terminado el eco de los aplausos, con que se recibió tan hermosa proposición, y el telégrafo transmitió á Avila el acuerdo de los músicos catalanes de contribuir á tan justo y merecido homenaje en honor del inmortal maestro Tomás Luis de Victoria.

(…) El proyectado monumento tiene que erigirse por suscripción, pues esa es la idea expuesta por los músicos todos, y como es de razón y justicia Avila tiene que encabezarla por exigirlo el derecho indiscutible que tiene de ser cuna de tan eminente genio artístico.

Para ello la banda militar de la Academia de Intendencia, el Orfeón Teresiano, las agrupaciones particulares, los coros de las asociaciones piadosas, las capillas de religiosas y en una palabra, todos los músicos abulenses, se prepara a celebrar un festival artístico, cuyo productos sirvan para abrir la suscripción nacional a fin tan noble y patriótico».

A partir de esta fecha, El Diario de Ávila nos irá notificando todo lo relacionado con el festival: el día 21 de enero informa «Por fortuna, vemos organizarse aquí la sociedad “Filarmónica” que podrá cumplir los deseos de Ávila, si esta consigue llegar al logro de sus aspiraciones»; el 22 animará a los componentes del Orfeón Teresiano «Se presenta actualmente, nueva ocasión de manifestaros como fieles cultivadores del arte musical, y de sumar vuestros homenajes al que el mundo intelectual propone se realice en Ávila en honor de nuestro insigne paisano Tomás Luis de Victoria; el 12 de febrero nos pone al tanto de lo adelantados que van los ensayos: «Las excelentes noticias que teníamos de los ensayos que se estaban llevando a cabo para la función extraordinaria que prepara “La Filarmónica” en honor de Tomás Luis de Victoria, nos llevaron anoche al Coliseo Abulense. (…) Los ensayos que presenciamos anoche, permiten adelantar la creencia de que la velada constituirá un acontecimiento».

El día 23 de marzo, nos sintetizan lo referente a Tomás Luis de Victoria en la conversación mantenida con el del P. Julio Valdés Goicoechea, que había estado realizando estudios sobre escolanías y coros en Ratisbona, Dijon, Praga y Roma, y que se hallaba en Ávila en esas fechas: «…oímos la devoción que se tributa en el extranjero a nuestro paisano, devoción que él mismo ha tenido ocasión de presenciar en varias capitales de Europa, a donde sus estudios artísticos le han llevado.

De Italia nos aseguró que Perosi confiesa ingenuamente que Victoria aventaja a Palestrina.

En Francia, que sus obras están constituyendo el objeto primordial del estudio de sus músicos más renombrados.

De Bélgica, que su nombre está colocado al lado de los más virtuosos del divino arte.

De Inglaterra y otras naciones que sus obras son las ejecutadas en las grandes manifestaciones del culto.

De Ratisbona, que su eximio y eminente Prelado no ceja por imponer tan monumentales producciones, dándose el caso de que en su catedral, Victoria es el preferido en las solemnidades litúrgicas y escuchados por los amateurs y profesionales de más renombre.

Aún no hay en la ciudad de Ávila un monumento perpetuando la memoria de quien siempre recordaba su origen, firmando sus obras como Tomás Luis de Victoria.

Y al hablarnos de Alemania, llegó a electrizarnos ante las consideraciones que de Victoria le hicieron los grandes musicólogos, Haller, Haberl y otros muchos, se le acercaron a conocer su nacionalidad española, diciéndole textualmente que “si los españoles no inmortalizan en un monumento digno de su grandeza a Victoria y Ávila no es la primera en honrar a su envidiable hijo, Alemania le erigirá una estatua”».

Finaliza el artículo animando a rendir homenaje al músico abulense. «Honramos a Santa Teresa colocando su imagen en el centro de nuestra gran Plaza del Alcázar; pues instalemos a Victoria en la que da frente al Ayuntamiento de Ávila».

Según se acerca el día señalado para el festival, El Diario de Ávila sigue animando a los ciudadanos «…afirmamos que para completar ese homenaje se necesitan la influencia y protección de nuestras autoridades, Ayuntamiento, Diputación, Centros Docentes, Departamentos del Estado, sacerdotes, militares; en una palabra, todo Ávila con sus autoridades al frente hemos de pagar a Victoria esta deuda de honor que con él tenemos pendiente». La antevíspera del acontecimiento hace un último llamamiento «Demos un mentís a quienes pretenden herir sentimientos de caballerosidad e hidalguía y el domingo próximo honremos al maestro de los maestros músicos del siglo XVI, cuyas producciones hoy mismo España, Alemania y otras naciones, honran cual se merece, interpretando en sus catedrales y templos las obras de este genio, nacido y criado en esa tierra castellana». La víspera, hace una reseña del último ensayo, anunciando que, sin duda, será del agrado de todos los asistentes al festival y que los precios están al alcance de todos.

Llegó el domingo 24 de septiembre, se llevó a cabo el festival, y el lunes, como era de esperar, la correspondiente crítica, muy positiva para los intérpretes, que comienza así: «Las tres sociedades musicales de Ávila, juntamente con la notable Banda de Intendencia y bajo la acertada dirección del Ilmo. Sr. D. Pedro Fontanilla, Académico de la Real de Bellas Artes y profesor de Armonía del Conservatorio, pusieron de relieve el entusiasmo que anima porque sea pronto un hecho la idea hace poco agitada de erigir un monumento al glorioso Maestro del siglo XVI, tributándole así el merecido honor que la posteridad le debe y muy especialmente su cuna natal.

Confesamos que ese entusiasmo no ha trascendido aun pujantemente al público abulense, llamado a responder con su concurso a estos actos que a la memoria de quien a Ávila enaltece se consagran; pero reconocemos también en su abono que la tarde de ayer, desapacible y fría, convidaba poco a presenciar espectáculos en local abierto.

A esto y no a otra cosa puede atribuirse la escasez de público que se notaba en la plaza».

Aún no hay en la ciudad de Ávila un monumento perpetuando la memoria de quien siempre recordaba su origen, firmando sus obras como Tomás Luis de Victoria. Abulense.